Resumen ejecutivo
El 70,1 % de los españoles cree que la crispación política ha crecido en el último año y el 82 % percibe un nivel elevado de manipulación en los medios que no comparten su ideología. Son datos de la V Encuesta Nacional de Polarización Política del CEMOP (2025) y describen el terreno sobre el que trabajan las granjas de bots, los deepfakes y los algoritmos de recomendación.
Este análisis revisa la evidencia disponible sobre manipulación digital en el ecosistema electoral español entre 2015 y 2026 y la contrasta con las mediciones de polarización afectiva. Esa polarización consiste en el rechazo emocional hacia quien se percibe como adversario, y se distingue de la polarización ideológica, que mide la distancia entre programas. El texto identifica tres conjuntos de prácticas que se solapan: las granjas de bots y de trolls, los contenidos sintéticos (deepfakes y clonación de voz) y la amplificación algorítmica con microsegmentación.
Los casos documentados son concretos. El análisis FIMI de las elecciones de 2023 contabilizó 124 casos de desinformación electoral, con WhatsApp como canal principal y la deslegitimación del proceso como objetivo dominante. Maldita.es examinó 35 canales de YouTube que usan imágenes y voces generadas con inteligencia artificial para difundir desinformación política, con más de 2,6 millones de visualizaciones en seis contenidos, y detectó en TikTok perfiles que fabrican entrevistas ficticias y apoyo masivo con indicios de coordinación. El antecedente es la red de 45.000 perfiles de Twitter que CTXT vincula a la Operación Púnica.
Lo que la evidencia no demuestra pesa tanto como lo que demuestra. Ningún estudio revisado establece una relación causal entre una técnica concreta y un resultado electoral: el voto secreto y la multiplicidad de factores de la decisión de voto lo impiden. La atribución de las operaciones sigue incompleta y los canales cerrados de mensajería escapan a la mayoría de las mediciones. Por eso el artículo separa tres planos: los hechos documentados, las interpretaciones técnicas y las hipótesis sin contrastar.
Las respuestas avanzan a ritmos distintos. Los verificadores han ganado capacidad de detección y desmentido. El Gobierno presentó en 2026 la herramienta HODIO, que prevé informes semestrales con un ranking de plataformas. En el plano normativo, el cuadro cambió en el último año: el Reglamento (UE) 2024/900 regula desde octubre de 2025 la transparencia y la segmentación en la publicidad política, y el artículo 50 del Reglamento de Inteligencia Artificial obliga desde el 2 de agosto de 2026 a revelar los deepfakes.
Persisten vacíos. El artículo 50 obliga a revelar el origen artificial de un contenido, pero no a retirarlo. El Reglamento 2024/900 se limita a la publicidad política, de modo que una red de cuentas que difunde consignas sin contratar anuncios queda en principio fuera de su alcance. Según informa Merca2, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial carece de competencia sancionadora directa sobre estos abusos.
El balance es el siguiente. La circulación de contenidos sintéticos, la existencia de redes coordinadas y los altos niveles de polarización afectiva están documentados. La magnitud de su efecto electoral no lo está. A partir de ahí, el artículo propone cuatro medidas operativas: atribuir a una autoridad la competencia sancionadora y de retirada sobre los deepfakes electorales, reformar la legislación electoral, garantizar a investigadores y verificadores el acceso a los datos de las plataformas y mantener la medición periódica de la polarización.
La fabricación del enemigo digital: granjas de bots, deepfakes e inteligencia artificial como amplificadores de la polarización afectiva en la democracia española
Un análisis empírico de las técnicas de manipulación electoral contemporáneas y su relación con la crispación política, la deslegitimación institucional y la erosión de la confianza ciudadana (2015-2026)
1. El nuevo ecosistema de la contienda democrática
Las plataformas de redes sociales y las herramientas de inteligencia artificial generativa han desplazado a los medios tradicionales como intermediarios editoriales. Generar, amplificar y segmentar mensajes a escala masiva ya no exige estructuras costosas ni visibles. Las redes de cuentas inauténticas, los contenidos sintéticos y los sistemas de amplificación algorítmica operan hoy con un alto grado de automatización (1)(2).
España reúne dos factores que intensifican el fenómeno. El primero es el nivel alto de polarización afectiva, que consiste en el rechazo emocional hacia quien se percibe como parte del campo contrario. La V Encuesta Nacional de Polarización Política de 2025 indica que el 70,1 % de los encuestados percibe más crispación que el año anterior y que el 82 % detecta un nivel elevado de manipulación en los medios no afines (3). El segundo factor son las narrativas orientadas a deslegitimar el sistema electoral que dejaron las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023 y las generales de julio de ese año. Circularon sobre todo por WhatsApp (4).
Las técnicas no se limitan a la difusión de información falsa. Incluyen la simulación de consenso popular (astroturfing), los deepfakes y las clonaciones de voz, la coordinación de enjambres de cuentas y la explotación de los algoritmos de recomendación. La prensa especializada asocia estas prácticas con cámaras de eco, con una mayor sensación de amenaza y con la normalización del lenguaje hostil (1). El Gobierno presentó la herramienta HODIO (Huella del Odio y Polarización) para medir cada seis meses la prevalencia, la amplificación y el impacto de esos discursos mediante análisis cuantitativo, inteligencia artificial y revisión experta (5).
Este artículo se centra en el caso español y no pretende demostrar una causalidad directa entre una técnica concreta y un resultado electoral. El voto secreto y la multiplicidad de factores que intervienen en la decisión de voto hacen esa demostración difícil. El examen se limita a cómo estas herramientas distorsionan el debate público, personalizan la confrontación y erosionan la confianza en las instituciones. La evidencia procede de verificadores, estudios académicos, informes institucionales y mediciones de polarización.
2. Marco conceptual: de la propaganda clásica al consenso sintético
La digitalización cambió la naturaleza de la propaganda política. La propaganda clásica dependía de canales centralizados (prensa, radio, televisión) y de estructuras visibles. Las redes sociales y la inteligencia artificial generativa desplazaron el centro de gravedad hacia sistemas distribuidos, baratos y escalables que simulan espontaneidad y multiplican voces aparentes (1)(6).
El astroturfing designa la simulación de un movimiento ciudadano de base. En lugar de movilización real, fabrica la apariencia de consenso o de rechazo masivo mediante cuentas inauténticas o parcialmente automatizadas. CTXT lo ilustró en 2025 con la Operación Púnica: según su análisis, una red vinculada al empresario Alejandro de Pedro ponía a disposición de sus clientes 45.000 perfiles de Twitter, y el mismo texto describe estructuras comparables en el entorno político madrileño (7). Las granjas de bots y de trolls recogieron después ese testigo. Son estructuras humanas, automatizadas o híbridas que saturan el espacio discursivo y dan la impresión de que mucha gente piensa de una manera determinada (6).
Investigadores españoles definen las granjas de trolls como conjuntos de cuentas gestionadas por personas remuneradas o por sistemas de inteligencia artificial, cuya función prioritaria es difundir mensajes coordinados que condicionan la conversación y refuerzan polarizaciones (6). La inteligencia artificial generativa produce textos, imágenes, audios y vídeos sintéticos con un realismo creciente, abarata los costes y dificulta la detección. Los deepfakes y las clonaciones de voz atribuyen a actores políticos declaraciones o acciones que nunca realizaron (2)(8).
La polarización afectiva mide el rechazo emocional hacia el grupo contrario. La polarización ideológica, en cambio, mide la distancia entre preferencias programáticas. Las mediciones recientes confirman niveles elevados en España: una mayoría percibe más crispación y más manipulación mediática (3). Las técnicas digitales alimentan ese proceso al crear cámaras de eco y normalizar el lenguaje hostil, pero la evidencia disponible no establece relaciones causales unívocas ni cuantifica el peso relativo de cada factor (4)(5).
El consenso sintético, es decir, la apariencia fabricada por algoritmos de apoyo o rechazo mayoritario, actúa sobre dos destinatarios: la percepción de los ciudadanos y los algoritmos de las plataformas, que premian el engagement sin atender a la autenticidad del contenido. En un sistema político fragmentado y con una cultura de confrontación consolidada, el ecosistema digital amplifica divisiones que ya existían.
3. Las técnicas de manipulación digital en el contexto español
Las técnicas documentadas en España combinan automatización, generación sintética de contenidos y explotación de los mecanismos de amplificación de las plataformas. Tres conjuntos de prácticas se solapan con frecuencia.
3.1. Granjas de bots y redes de cuentas coordinadas
Las granjas de bots y de trolls son redes de cuentas inauténticas o parcialmente automatizadas, diseñadas para publicar, reaccionar, comentar o reportar de forma coordinada. Simulan apoyo o rechazo masivo, saturan conversaciones y polarizan narrativas. El antecedente que mejor ilustra la escala es la red de 45.000 perfiles que CTXT vincula a la Operación Púnica (7).
Las versiones actuales incorporan inteligencia artificial para generar respuestas variadas y perfiles con imágenes sintéticas. Los investigadores españoles que recoge Newtral las definen como cuentas gestionadas por personas remuneradas o por sistemas de inteligencia artificial, con el objetivo de crear la impresión de un consenso inexistente (6). Sus acciones típicas incluyen la repetición de consignas, el ataque sincronizado a perfiles concretos y la concentración de interacciones en ventanas temporales cortas para engañar a los algoritmos. Los indicios más frecuentes son nombres falsos, publicaciones idénticas y mensajes breves de tono agresivo publicados a la vez (6).
3.2. Deepfakes, contenidos sintéticos y clonación de voz
La inteligencia artificial generativa produce contenidos audiovisuales sintéticos con un realismo creciente. Maldita.es analizó 35 canales de YouTube que emplean imágenes y voces generadas con inteligencia artificial para difundir desinformación política sobre actores españoles y europeos, con millones de visualizaciones acumuladas (9). En TikTok, otra investigación de Maldita.es describe perfiles que han generado entrevistas ficticias, manifestaciones sintéticas y narrativas de apoyo masivo. Esos perfiles muestran patrones de interacción entre sí y coincidencias en las fechas de creación que apuntan a coordinación (10).
Estos contenidos representan escenarios inventados, atribuyen comportamientos a figuras públicas o simulan hechos que no ocurrieron. El Observatorio Complutense de la Desinformación señala que la inteligencia artificial acelera la producción de nuevos desórdenes informativos y dificulta el rastreo del origen de los materiales (8). La evidencia documenta su circulación y su potencial para alimentar la polarización afectiva, porque personalizan el conflicto y erosionan la confianza en la información visual. No cuantifica el efecto electoral de cada pieza.
3.3. Amplificación algorítmica y microsegmentación en redes sociales
Las plataformas premian el engagement (me gusta, comentarios, compartidos) sin atender a la autenticidad del contenido. Esa lógica convierte a las granjas de bots y a los contenidos sintéticos en instrumentos eficaces para manipular la visibilidad. En las elecciones de 2023, el análisis FIMI identificó WhatsApp como el canal prioritario de distribución de narrativas dirigidas a deslegitimar el proceso (4). En X, Facebook y TikTok, las interacciones coordinadas pueden elevar de forma artificial la relevancia de ciertos mensajes (6).
La microsegmentación dirige mensajes diferenciados a grupos específicos a partir de datos de comportamiento. Los informes sobre el panorama ibérico indican que la desinformación en España tiene una elevada centralidad política y se alimenta de polarizaciones previas en torno a la inmigración o la organización de los comicios (11). El mecanismo plausible encadena tres piezas: cuentas coordinadas que amplifican contenidos sintéticos, algoritmos que premian el ruido y una polarización afectiva que convierte el rechazo emocional en recurso movilizable. La evidencia documenta cada pieza por separado. El encadenamiento completo sigue siendo una hipótesis.
4. Polarización afectiva: la evidencia empírica española
La polarización afectiva se distingue de la ideológica por su carácter emocional. Implica rechazo hacia las personas que se perciben como parte del campo contrario, con desconfianza, hostilidad o sensación de amenaza. En el sistema político español esta forma de polarización ha ganado centralidad y es uno de los fenómenos más observables en el entorno donde operan las técnicas de manipulación digital.
La V Encuesta Nacional de Polarización Política de 2025, elaborada por el CEMOP, ofrece los datos más recientes. El 70,1 % de los entrevistados considera que la crispación política ha aumentado respecto al año anterior. El 82 % percibe un nivel elevado de manipulación en los medios ideológicamente no afines, y esa percepción se intensifica en los extremos del espectro. La valoración media de la confianza en los medios baja de forma notable entre quienes se sitúan en la extrema derecha. Los entrevistados coinciden en que los medios actúan más para orientar la opinión pública que para reflejar la realidad con imparcialidad (valoración media de 8,3 sobre 10) (3).
El consumo informativo se organiza en cámaras de eco. La mayoría de los ciudadanos accede a contenidos que reproducen sus ideas previas: la distancia media entre la ideología del lector y la de su periódico de referencia es de solo 1,7 puntos. Los buscadores y las redes sociales concentran una parte sustancial del acceso a la información y refuerzan el papel de los algoritmos (3). Si las técnicas de manipulación digital actúan sobre ese terreno, lo hacen sobre predisposiciones que ya existían. La hipótesis de trabajo es que intensifican el rechazo emocional y dificultan el contacto con perspectivas discrepantes.
Los análisis periodísticos recientes vinculan agresiones a periodistas, militantes y representantes institucionales con un proceso más amplio de polarización afectiva. Según Público, el rechazo emocional rebaja las barreras psicológicas hacia las conductas violentas (12). Esa lectura es una hipótesis periodística que la bibliografía revisada no contrasta con datos de violencia política. El Gobierno presentó HODIO para medir cada seis meses la prevalencia, la amplificación y el impacto de los discursos hostiles en las principales plataformas. La herramienta combina análisis cuantitativo, inteligencia artificial y revisión experta, y se enmarca en un aumento de los delitos de odio registrados en la última década (5).
La polarización afectiva dificulta la formación de consensos, erosiona la confianza en las instituciones y en los procesos electorales y convierte el debate público en una confrontación personalizada. Los informes sobre desinformación electoral señalan que las narrativas dirigidas a deslegitimar el sistema y a personalizar el conflicto encuentran en ese clima un terreno fértil (4)(11). Ahora bien, la evidencia no establece una relación causal directa y cuantificable entre una técnica concreta de manipulación digital y el aumento medido de polarización afectiva. Confirma que ambos fenómenos coexisten e interactúan, y deja abiertas dos preguntas: cuánto pesa cada factor y en qué dirección va la causalidad.
5. Casos y patrones documentados en los procesos electorales recientes
Los procesos electorales de 2023 (autonómicas y municipales de mayo, generales de julio) concentran la documentación más completa de desinformación y de técnicas de manipulación digital. El análisis FIMI de Cetina-Presuel y Gaete-Salgado identificó 124 casos de desinformación electoral. Las narrativas buscaban sobre todo deslegitimar aspectos del proceso y erosionar la confianza ciudadana, y WhatsApp fue el canal principal de distribución. Los verificadores reaccionaron con contundencia. Los autores consideran mejorables las respuestas de las plataformas y de las instituciones del Estado (4).
Maldita.es analizó 35 canales de YouTube, la mayoría creados en 2024 y 2025, que emplean imágenes y voces generadas con inteligencia artificial para difundir desinformación política sobre actores españoles y europeos. Seis contenidos desinformadores concretos sumaron más de 2,6 millones de visualizaciones. Las piezas incluyen afirmaciones falsas sobre movimientos de dirigentes políticos nacionales y sobre decisiones de instituciones europeas, narradas con tipografías y estilos visuales recurrentes y con voces sintéticas (9). En TikTok, la investigación posterior de Maldita.es detectó perfiles que generan entrevistas ficticias, manifestaciones sintéticas y narrativas de apoyo masivo, con patrones de interacción entre sí y coincidencias en las fechas de creación que apuntan a coordinación (10).
Los patrones observados incluyen la personalización del relato, la abundancia de fuentes anónimas y el paso a formatos audiovisuales. Los informes comparativos sobre el panorama ibérico indican que España registra un volumen y una centralidad política de la desinformación superiores a los de Portugal. La inmigración, el fraude electoral y la organización de los comicios aparecen como temas recurrentes (11).
Los antecedentes de redes de cuentas falsas que CTXT relaciona con la Operación Púnica y con entornos políticos madrileños muestran la continuidad del astroturfing. Aquellas estructuras ofrecían decenas de miles de perfiles para manipular la conversación pública y simular apoyo o rechazo. La evolución posterior incorpora inteligencia artificial para ganar realismo y abaratar costes, pero conserva la lógica de saturar el espacio y fabricar apariencia de consenso (7).
La atribución de las operaciones sigue incompleta en la mayoría de los casos. Muchas operan con cuentas anónimas o de reciente creación. Los verificadores y los investigadores académicos coinciden en que la inteligencia artificial ha acelerado la producción y la sofisticación de los materiales y ha dificultado el rastreo de su origen (8). La evidencia documenta la circulación, los formatos y los objetivos narrativos. No establece el efecto cuantitativo de cada operación sobre el comportamiento electoral, porque el voto secreto y la multiplicidad de factores de la decisión de voto lo impiden.
6. Respuestas institucionales, regulatorias y de la sociedad civil
Las respuestas se articulan en tres planos: la actuación de los verificadores y de la sociedad civil, las iniciativas institucionales de medición y el marco regulatorio.
6.1. Verificadores y sociedad civil
Los verificadores desempeñaron un papel central en los procesos electorales de 2023. El análisis FIMI destaca que la sociedad civil, organizada en torno a las plataformas de verificación, identificó y desmintió con contundencia las narrativas dirigidas a deslegitimar el proceso electoral. Las respuestas de las plataformas de redes sociales y de las instituciones del Estado se consideraron mejorables en rapidez y alcance (4). Después, los verificadores han documentado de forma sistemática la aparición de canales de YouTube y de perfiles de TikTok que emplean inteligencia artificial para generar desinformación política, y han aportado datos sobre formatos, volúmenes de visualización y patrones de coordinación (9)(10).
6.2. Medición institucional: HODIO
El Gobierno presentó en 2026 la herramienta HODIO (Huella del Odio y Polarización). La herramienta calcula para cada red social un indicador de prevalencia, amplificación e impacto del odio y la polarización. Combina análisis cuantitativo del contenido público, inteligencia artificial y revisión experta, prevé un informe semestral con un ranking de plataformas y se aloja en el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) (5). Nace en un contexto de aumento de los delitos de odio registrados en la última década.
6.3. El marco regulatorio: lo que ya rige y lo que falta
El debate regulatorio dejó de ser abstracto en el último año. Desde el 2 de agosto de 2026, el artículo 50 del Reglamento (UE) 2024/1689 (RIA) obliga a quien despliega un sistema que genera o manipula imágenes, audio o vídeo constitutivos de una ultrasuplantación (deepfake, definida en el artículo 3.60) a revelar que el contenido es artificial (arts. 50.4 y 113 RIA). Los proveedores de sistemas generativos deben, además, marcar sus resultados en un formato legible por máquina (art. 50.2). Las infracciones pueden sancionarse con multas de hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocios mundial (art. 99.4 RIA) (15). En España, según informa Merca2, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial coordina la vigilancia del reglamento, pero carece de competencia sancionadora directa sobre este tipo de abusos. El mismo medio recuerda que el artículo 50 exige etiquetar el contenido sin obligar a retirarlo ni a bloquear los dominios que lo indexan (14).
El Reglamento (UE) 2024/900 sobre transparencia y segmentación en la publicidad política cubre otro flanco. Es aplicable en su integridad desde el 10 de octubre de 2025. Exige etiquetar los anuncios políticos, identificar al patrocinador y publicar avisos de transparencia, y somete a requisitos estrictos las técnicas de segmentación y de entrega de anuncios que usan datos personales (arts. 18 y 19) (16). Su ámbito se circunscribe a los servicios de publicidad política, que el reglamento define por su carácter, por lo general, remunerado (art. 3). Una red de cuentas coordinadas que difunde consignas sin contratar anuncios queda en principio fuera de ese perímetro, y lo mismo ocurre con un deepfake que circula en abierto sin que nadie lo promocione como publicidad.
El Reglamento (UE) 2022/2065 (Reglamento de Servicios Digitales) añade una tercera capa para las plataformas en línea de muy gran tamaño. Les obliga a evaluar los riesgos sistémicos que sus servicios plantean para el discurso cívico y los procesos electorales (art. 34.1.c) y a adoptar medidas de mitigación razonables, proporcionadas y eficaces (art. 35) (17). Las directrices que la Comisión publicó en 2024 para los procesos electorales citan de forma expresa la manipulación e injerencia informativa extranjera (FIMI), la desinformación y los contenidos generados con inteligencia artificial generativa (18).
El derecho español aporta menos. Los informes revisados siguen señalando vacíos en la regulación específica de contenidos sintéticos, granjas de cuentas coordinadas y microsegmentación política en periodos electorales (11). La Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados ya apuntó la necesidad de reformar la legislación electoral frente a las injerencias digitales, con la advertencia de que cualquier reforma exigiría un consenso amplio y abordaría cuestiones técnicas y jurídicas diversas (13). En materia de datos, el Tribunal Constitucional anuló en 2019 el artículo 58 bis.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, introducido por la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Ese precepto amparaba en el interés público la recopilación de datos sobre opiniones políticas por los partidos durante su actividad electoral, y el Tribunal lo declaró inconstitucional porque la ley no fijaba las garantías adecuadas (19).
El cuadro normativo dejó de estar vacío en agosto de 2026, y ese dato corrige la lectura habitual de que no existe regulación específica. Sigue incompleto en tres puntos que los propios textos permiten identificar. El artículo 50 RIA obliga a revelar y no prevé la retirada. El Reglamento 2024/900 se limita a la publicidad política. Las obligaciones del Reglamento de Servicios Digitales recaen sobre las plataformas de muy gran tamaño y dejan en una zona gris los canales cerrados de mensajería, donde circuló buena parte de la desinformación de 2023 (4). La evidencia disponible no permite afirmar que estas respuestas hayan neutralizado el fenómeno. Sí permite constatar que existen mecanismos de identificación, de monitorización y de regulación que operan en paralelo a la evolución de las técnicas.
7. Riesgos para la integridad democrática y límites del conocimiento actual
Los riesgos se organizan en tres niveles. El primero es la distorsión del espacio público de deliberación. La fabricación de consenso sintético y la saturación de narrativas polarizantes desplazan el debate desde las propuestas programáticas hacia la confrontación personalizada y la deslegitimación del adversario. Cuando las plataformas premian el engagement sin atender a la autenticidad, el ruido coordinado gana una visibilidad desproporcionada (1)(6).
El segundo riesgo es la erosión de la confianza en las instituciones y en el proceso electoral. Las narrativas que cuestionan la integridad de los comicios, documentadas en las elecciones de 2023, encuentran en un clima de polarización afectiva un terreno fértil. La percepción mayoritaria de más crispación y de manipulación mediática, junto con la desconfianza hacia los medios no afines, debilita los mecanismos de intermediación que han sostenido la legitimidad democrática (3)(4).
El tercer riesgo es la normalización del lenguaje hostil y su posible traslación a la violencia política. Público vincula episodios de agresiones a periodistas, militantes y representantes institucionales con la polarización afectiva (12). HODIO intenta monitorizar esa dimensión de forma sistemática. Su eficacia a medio plazo depende de que las mediciones continúen y de que alguien traduzca los indicadores en políticas públicas (5).
Las limitaciones del conocimiento disponible son significativas. La atribución de las operaciones sigue incompleta en la mayoría de los casos: las cuentas anónimas, de reciente creación o gestionadas con sistemas híbridos impiden identificar a los responsables últimos (4)(11). No existe evidencia suficiente para establecer relaciones causales precisas entre una técnica concreta de manipulación digital y un resultado electoral determinado. El carácter secreto del voto y la multiplicidad de factores que intervienen en la decisión electoral impiden cuantificar con rigor el peso de estas prácticas (4)(8). La mayoría de los datos proceden de verificadores, de encuestas de polarización y de informes de observatorios. Su metodología es sólida, pero no cubre los canales cerrados de mensajería ni el conjunto de operaciones en curso.
Estas limitaciones no invalidan la evidencia acumulada sobre la circulación de contenidos sintéticos, la existencia de redes coordinadas y los altos niveles de polarización afectiva. Obligan a separar los hechos documentados, las interpretaciones técnicas y las hipótesis sin contrastar. El conocimiento actual permite afirmar que las técnicas de manipulación digital operan en el ecosistema informativo español, que interactúan con dinámicas de polarización previas y que generan riesgos para la calidad del debate público y para la confianza institucional. No permite afirmar con la misma certeza la magnitud de su efecto electoral ni la eficacia de las respuestas desplegadas hasta ahora.
8. Conclusiones y propuestas
Las granjas de bots, los contenidos sintéticos generados con inteligencia artificial y la amplificación algorítmica interactúan en España con niveles altos de polarización afectiva. La evidencia empírica documenta la circulación de estas prácticas en los procesos electorales de 2023 y en el periodo posterior. Documenta también su capacidad para saturar el espacio público, personalizar el conflicto y erosionar la confianza en las instituciones y en los medios de comunicación.
El dato más sólido es la propia polarización afectiva. Las mediciones de 2025 confirman que una mayoría percibe más crispación y más manipulación mediática, y que consume información en cámaras de eco. Las técnicas de manipulación digital operan sobre esa polarización, amplifican el rechazo emocional y dificultan la deliberación, sin que la evidencia permita afirmar que la generen por sí solas. Sus riesgos para la integridad democrática son tres: la distorsión del debate público, la deslegitimación de los procesos electorales y la normalización de un lenguaje hostil que, según algunos análisis, ya ha dado lugar a episodios de violencia política.
Sobre el derecho vigente (lex lata), el panorama cambió en el último año. Desde octubre de 2025 rige el Reglamento (UE) 2024/900 sobre publicidad política y desde agosto de 2026 el artículo 50 RIA exige revelar las ultrasuplantaciones. Los verificadores han desarrollado una capacidad de detección y desmentido relevante, y HODIO inaugura una monitorización sistemática de la polarización y del discurso de odio. La atribución de las operaciones sigue siendo parcial en la mayoría de los casos, y los datos disponibles no cubren los canales cerrados de mensajería ni las operaciones en curso.
Sobre la reforma (lex ferenda), la evidencia revisada respalda cuatro propuestas operativas:
- Atribuir a una autoridad concreta la competencia sancionadora directa sobre los deepfakes electorales y un procedimiento de retirada, que hoy el artículo 50 RIA no prevé.
- Reformar la legislación electoral para regular los contenidos sintéticos, las redes de cuentas coordinadas y la microsegmentación en campaña, en la línea que ya reclaman los informes revisados (11)(13).
- Garantizar a investigadores y verificadores el acceso a los datos de las plataformas que prevé el artículo 40 del Reglamento de Servicios Digitales, y estudiar fórmulas de observación de los canales de mensajería, que hoy escapan a las mediciones (17).
- Mantener la serie semestral de HODIO y publicar su metodología para que otros equipos puedan replicar y auditar las mediciones (5).
Ninguna de estas medidas garantiza un resultado electoral concreto. Reducen los márgenes de opacidad en los que se mueven hoy las operaciones, y esa es la meta que la evidencia disponible permite sostener. Para las demás cuestiones, desde el peso causal de cada técnica hasta la eficacia de las respuestas, la integridad democrática en el entorno digital exige monitorización continua, alfabetización mediática y mejores mecanismos de detección, con los límites de la evidencia a la vista.
Bibliografía
Normativa
(15) Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial [en adelante, RIA], arts. 3.60, 50, 99.4 y 113, DO L, 12 de julio de 2024.
(16) Reglamento (UE) 2024/900 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de marzo de 2024, sobre transparencia y segmentación en la publicidad política, arts. 3, 18 y 19, DO L, 20 de marzo de 2024.
(17) Reglamento (UE) 2022/2065 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de octubre de 2022, relativo a un mercado único de servicios digitales (Reglamento de Servicios Digitales), arts. 34, 35 y 40, DO L 277, 27 de octubre de 2022.
(18) Comunicación de la Comisión, Directrices para los proveedores de plataformas en línea de muy gran tamaño y de motores de búsqueda en línea de muy gran tamaño sobre la mitigación de los riesgos sistémicos para los procesos electorales con arreglo al artículo 35, apartado 3, del Reglamento (UE) 2022/2065, DO C, C/2024/3014, 26 de abril de 2024.
Jurisprudencia
(19) STC 76/2019, de 22 de mayo, sobre el artículo 58 bis.1 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, introducido por la disposición final tercera de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.
Doctrina y estudios
(3) CEMOP, V Encuesta Nacional de Polarización Política 2025, disponible en: https://www.cemopmurcia.es/estudios/v-encuesta-nacional-de-polarizacion-politica-2025/
(4) CETINA-PRESUEL, R. y GAETE-SALGADO, C., "Análisis FIMI de la desinformación en las elecciones españolas de 2023: objetivos, canales y narrativas para dañar la confianza en el sistema electoral", Derecom (2025), disponible en: https://revistas.ucm.es/index.php/DERE/article/view/99490/4564456575953
(11) SMARTVOTE / ResearchGate, "El panorama ibérico: Informe sobre la desinformación en redes sociales durante las elecciones en la Unión Europea, España y Portugal, así como herramientas para su detección" (mayo de 2025), disponible en: https://www.researchgate.net/publication/395733007_El_panorama_iberico_Informe_sobre_la_desinformacion_en_redes_sociales_durante_las_elecciones_en_la_Union_Europea_Espana_y_Portugal_asi_como_herramientas_para_su_deteccion; y Zenodo, "State of Electoral Disinformation in Spain and Portugal" (noviembre de 2025), disponible en: https://zenodo.org/records/17630445/files/T2.1.1_State_Electoral_Disinfo_Iberia_17Nov.pdf?download=1
Documentos institucionales
(5) MINISTERIO DE INCLUSIÓN, SEGURIDAD SOCIAL Y MIGRACIONES, anuncio y presentación de la herramienta HODIO (Huella del Odio y Polarización) (2026), disponible en: https://www.inclusion.gob.es/w/el-presidente-del-gobierno-anuncia-la-herramienta-hodio-para-medir-el-discurso-de-odio-en-redes-sociales y http://espanadigital.gob.es/actualidad/el-gobierno-presenta-la-herramienta-hodio-para-medir-la-presencia-y-evolucion-del
(13) OFICINA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (Oficina C), Informe sobre desinformación en la era digital, referenciado en Newtral.es, 26 de enero de 2024, disponible en: https://www.newtral.es/informe-congreso-desinformacion-reforma-ley-electoral/20240126/
Prensa y verificadores
(1) EL CONFIDENCIAL, "Cómo la IA se cuela en las redes sociales para influir en tu voto y acabar con la democracia", 16 de febrero de 2026, disponible en: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-02-16/inteligencia-artificial-influencia-internet-democracia_4303237/
(2) EL CONFIDENCIAL, "¿Seguro que ese voto es tuyo? Cómo la IA decide por ti antes de llegar a las urnas", 3 de octubre de 2026, disponible en: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2026-10-03/asi-se-dejan-manipular-las-democracias_4436946/
(6) NEWTRAL.ES, "Qué son las granjas de trols y cómo identificarlas", 27 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.newtral.es/granja-de-trol/20260927/
(7) CTXT, "De cómo la Púnica y Díaz Ayuso ilustran el 'astroturfing' y los 'troll center'", 2025, disponible en: https://ctxt.es/es/20250101/Politica/48379/astroturfing-troll-center-bots-Alejandro-de-Pedro-Isabel-Diaz-Ayuso.htm
(8) NEWTRAL.ES, "Cómo los vídeos con IA agravaron la desinformación en 2025", 30 de diciembre de 2025, disponible en: https://www.newtral.es/bulos-desinformacion-ia/20251230/
(9) MALDITA.ES, "Cómo 35 canales de YouTube desinforman usando IA sobre política española y europea", 14 de febrero de 2025, disponible en: https://maldita.es/malditobulo/20250214/youtube-ia-desinformar-politica/
(10) MALDITA.ES, "De entrevistas ficticias contra la oposición a falsos 'influencers': dentro del ejército de IA que defiende al PSOE en TikTok y difunde desinformación", 10 de junio de 2026, disponible en: https://maldita.es/investigaciones/20260610/ejercito-ia-tiktok-psoe/
(12) PÚBLICO, "Ceuta, el síntoma de una violencia política alimentada por la polarización y la normalización del odio", 21 de septiembre de 2026, disponible en: https://www.publico.es/politica/ceuta-sintoma-violencia-politica-alimentada-polarizacion-normalizacion-odio.html
(14) MERCA2, "Deepfakes parlamentarias: la IA desnuda a 130 eurodiputadas y la UE se moviliza", 3 de octubre de 2026, disponible en: https://www.merca2.es/2026/10/03/deepfakes-parlamentarias-ley-ia-ue-2466830/
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