Pro-Human AI: Sanders y Bannon frente a la superinteligencia
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Pro-Human AI: Sanders y Bannon frente a la superinteligencia

·PorRicardo Scarpa

Resumen ejecutivo

El 15 de septiembre de 2026, en el Marriott Marquis de Washington, el senador independiente Bernie Sanders y el estratega Steve Bannon hablaron uno tras otro ante varios cientos de personas y coincidieron en una idea: unos pocos oligarcas tecnológicos no pueden decidir solos el futuro de la inteligencia artificial. Los dos rara vez comparten cartel. Ese día lo hicieron en el Pro-Human Assembly, una jornada que organizó el Future of Life Institute (FLI) para reunir a sindicatos, iglesias, políticos de ambos partidos y organizaciones de defensa de la infancia bajo una misma bandera: el control humano de la inteligencia artificial.

El acto tiene un origen documentado. En enero de 2026, el FLI reunió en Nueva Orleans a unos noventa líderes políticos, religiosos, sindicales y de la sociedad civil, con reglas de Chatham House. De aquellas conversaciones salió la Pro-Human AI Declaration, que el instituto publicó el 4 de marzo. La Declaración fija cinco principios: mantener el control humano, evitar la concentración de poder, proteger la experiencia humana, preservar la agencia y la libertad, y exigir responsabilidad a las empresas, incluida la responsabilidad penal de los directivos cuando un sistema cause daños graves. Pide además prohibir el desarrollo de superinteligencia hasta que exista consenso científico sobre su seguridad y un respaldo público claro. No crea obligaciones jurídicas, pero en septiembre superaba el millón de firmas.

La semana anterior al Assembly había elevado la temperatura. Jacob Coxon, investigador de 27 años, renunció a Anthropic el 8 de septiembre tras tres años de trabajo en preentrenamiento, primero en OpenAI y después en Anthropic. Escribió que ninguna de las dos compañías actúa con responsabilidad y que quienes construyen estos sistemas creen de verdad que podrían matarnos a todos antes de que termine la década. Evan Hubinger, responsable de Alignment Science en Anthropic, le dio la razón en público y situó esa probabilidad por encima del 10 % en los próximos diez años. El 12 de septiembre, Dario Amodei publicó un ensayo que pedía frenar el ritmo de mejora de los modelos, y Sam Altman y Elon Musk lo respaldaron.

En el escenario, el diagnóstico compartido chocó con propuestas incompatibles. Sanders anunció que presentaría, junto con el representante Greg Casar, una ley para pausar de inmediato el desarrollo de sistemas avanzados y prohibir de forma permanente la superinteligencia. Pidió además a Donald Trump que negociara con Xi Jinping un tratado internacional. Bannon rechazó ese camino. Propuso una “cuarentena” del ecosistema de inteligencia artificial frente al Partido Comunista Chino, con expulsión de nacionales chinos de los laboratorios, corte del suministro de chips y cierre de los flujos de capital. Defendió que la respuesta llegara por orden ejecutiva, porque el Congreso iría demasiado despacio. Un día antes del acto, Trump había calificado de “hoax” el riesgo de que la inteligencia artificial destruya a la humanidad.

Las fuentes permiten tres conclusiones. Primera, existe un diagnóstico compartido sobre riesgos elevados y sobre la insuficiencia de la gobernanza privada. Segunda, la convergencia política es real y limitada: el rechazo al poder oligárquico no ha producido una agenda común de instrumentos, y el eje China divide a la coalición. Tercera, el movimiento ha construido una coalición transversal y un documento de principios, pero hasta la fecha de las fuentes consultadas no ha logrado ningún cambio normativo federal vinculante.

El contraste con Europa aclara el alcance del fenómeno. El Reglamento (UE) 2024/1689 impone obligaciones directas y sanciones administrativas a proveedores y responsables del despliegue, exige supervisión humana efectiva en los sistemas de alto riesgo y regula los modelos de uso general con riesgo sistémico. El Convenio Marco del Consejo de Europa (CETS núm. 225) añade un tratado internacional vinculante sobre derechos humanos, democracia y Estado de derecho. El movimiento estadounidense no se apoya en esos instrumentos y actúa en el terreno de la movilización política y el soft law. Europa regula sin prohibir de forma general el desarrollo de sistemas avanzados. El movimiento pro-humano exige pausas y prohibiciones que ninguna norma vigente contempla.

Conviene leer el episodio con cautela. Las fuentes son periodísticas, institucionales del FLI y declaraciones públicas. No existen actas internas del Assembly ni documentación primaria de las deliberaciones de Nueva Orleans, y todavía no hay evidencia empírica del efecto legislativo o electoral de la coalición.

Cuando la superinteligencia une a Sanders y Bannon: el nacimiento de una coalición transideológica por el control humano de la inteligencia artificial

Análisis del Pro-Human Assembly de septiembre de 2026, la Declaración Pro-Human AI y las nuevas alianzas políticas frente a los riesgos existenciales y de concentración de poder en el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial avanzada

Índice

  1. Introducción: el contexto de alarma y la ruptura de las líneas partidarias tradicionales
  2. La Pro-Human AI Declaration: orígenes, contenido y principios fundamentales
  3. El Pro-Human Assembly del 15 de septiembre de 2026: actores, discursos y propuestas
  4. Jacob Coxon y la crisis de legitimidad interna en los laboratorios de frontera
  5. Divergencias estratégicas: el eje China y las vías de regulación propuestas
  6. Implicaciones para la gobernanza de la inteligencia artificial y la política estadounidense
  7. Perspectiva de derecho comparado: el contraste con el modelo europeo
  8. Conclusiones y límites del análisis

1. Introducción: el contexto de alarma y la ruptura de las líneas partidarias tradicionales

El 15 de septiembre de 2026, el Future of Life Institute (FLI) celebró en Washington D. C. el Pro-Human Assembly. Subieron al mismo estrado figuras que casi nunca comparten escenario1. Bernie Sanders, senador independiente por Vermont, y Steve Bannon, estratega y exasesor de la Casa Blanca en la primera administración Trump, intervinieron uno detrás de otro. Los dos denunciaron que un grupo reducido de “oligarcas” tecnológicos controla la inteligencia artificial avanzada2,3.

El encuentro llegó en un momento de alarma creciente. El 8 de septiembre (9 de septiembre en hora GMT), Jacob Coxon, investigador de Anthropic, renunció y afirmó que quienes construyen estos sistemas creen posible que la inteligencia artificial acabe con la humanidad antes de que termine la década5,6. El 12 de septiembre, Dario Amodei (Anthropic) publicó un ensayo en el que pedía frenar el ritmo de mejora de los modelos de frontera, y Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk lo respaldaron en X4,20.

El Pro-Human Assembly no surgió de la nada. En enero de 2026, el FLI reunió en Nueva Orleans a unos noventa líderes políticos, religiosos, sindicales y de la sociedad civil bajo las reglas de Chatham House. De aquellas conversaciones salió la Pro-Human AI Declaration, publicada el 4 de marzo de 2026. El texto defiende cinco principios: mantener el control humano, evitar la concentración de poder, proteger la experiencia humana, preservar la agencia y la libertad, y exigir responsabilidad a las empresas7,8.

El 15 de septiembre llenaron la sala varios cientos de personas. Hablaron, entre otros, la senadora republicana Marsha Blackburn, Greg Casar (presidente del Congressional Progressive Caucus), Randi Weingarten (American Federation of Teachers), el arzobispo Salvatore Cordileone, Walter Kim (National Association of Evangelicals), Ashley Judd y Joseph Gordon-Levitt1,9.

Sanders y Bannon coincidieron en un punto: unas pocas empresas privadas no pueden decidir solas el futuro de la inteligencia artificial2,3. La coincidencia terminó ahí. Discreparon sobre China y sobre los instrumentos de regulación. El acto tuvo lugar semanas antes de las elecciones de mitad de mandato, cuando sindicatos y grupos de padres ya reclamaban más control público sobre estos sistemas1,4.

2. La Pro-Human AI Declaration: orígenes, contenido y principios fundamentales

La Pro-Human AI Declaration fija el marco conceptual del movimiento. Sus redactores la elaboraron en varias reuniones confidenciales y los participantes la ratificaron en Nueva Orleans entre el 26 y el 28 de enero de 20267,8,10.

El FLI convocó y facilitó el proceso. Unos noventa participantes (políticos, líderes religiosos, sindicalistas, académicos y activistas) deliberaron sin saber de antemano quién más estaba en la sala10. El documento salió a la luz el 4 de marzo de 2026. Lo firmaron organizaciones sindicales, grupos religiosos, entidades progresistas y voces conservadoras7,8.

El preámbulo describe una bifurcación. Un camino sustituye de forma progresiva a las personas en el trabajo creativo, el cuidado y la toma de decisiones, y concentra el poder en sistemas opacos. El otro desarrolla herramientas controlables que amplían la capacidad humana, protegen la dignidad y fortalecen las comunidades7.

Los cinco principios son estos:

  1. Keeping Humans in Charge. El control humano no se negocia. Las personas deben conservar la autoridad para entender, orientar, prohibir y anular los sistemas. El texto prohíbe el desarrollo de superinteligencia hasta que exista consenso científico sobre su seguridad y un respaldo público claro7.

  2. Avoiding Concentration of Power. Rechaza los monopolios y oligopolios tecnológicos y exige autoridad democrática sobre las grandes transiciones que provoca la inteligencia artificial7.

  3. Protecting the Human Experience. Protege las relaciones humanas, la infancia, las familias y las comunidades frente a automatizaciones que degradan o sustituyen interacciones esenciales7.

  4. Human Agency and Liberty. Defiende la capacidad de decisión individual y colectiva y protege frente a la manipulación y la vigilancia algorítmica7.

  5. Responsibility and Accountability for AI Companies. Exige mecanismos de responsabilidad, incluida la responsabilidad penal de los directivos cuando un sistema provoca daños graves o catastróficos7,8.

La Declaración no crea obligaciones jurídicas. Opera como soft law. En septiembre de 2026 superaba el millón de firmas individuales y contaba con el respaldo de la American Federation of Teachers, SAG-AFTRA y varias organizaciones religiosas y de defensa de la infancia11.

Se diferencia de los Asilomar AI Principles de 2017 y de la carta abierta de 2023 que pedía una pausa de seis meses. Esta vez el énfasis recae en la dimensión política y de poder, y no solo en la seguridad técnica12,21.

3. El Pro-Human Assembly del 15 de septiembre de 2026: actores, discursos y propuestas

El FLI organizó la jornada del 15 de septiembre de 2026 en el Marriott Marquis de Washington D. C. Arrancó a las 9:00 y terminó a las 17:45. Después hubo recepción y estreno de un documental1,9.

Asistieron varios cientos de personas. Hablaron Bernie Sanders, Steve Bannon, la senadora Marsha Blackburn, Greg Casar, Alex Bores, Randi Weingarten, Ashley Judd, Joseph Gordon-Levitt, el arzobispo Salvatore Cordileone y Walter Kim1,2,9.

Sanders habló primero. Dijo: “Si las vidas de todos los hombres, mujeres y niños van a ser transformadas por esta tecnología, entonces el pueblo de este país debe tomar las decisiones sobre la inteligencia artificial, y no solo un puñado de oligarcas”2,3. Acusó al Congreso de haber dormido al volante bajo ambos partidos y calificó de embarazosa la falta de conocimiento del presidente Trump4. Anunció que presentaría legislación, junto con el representante Greg Casar, para pausar de inmediato el desarrollo de sistemas avanzados y prohibir de forma permanente la superinteligencia. Pidió además que Trump negociara con Xi Jinping un tratado que incluyera esa pausa y esa prohibición2,3,13,19.

Bannon tomó la palabra justo después. Coincidió en el diagnóstico sobre los oligarcas y declaró que los estadounidenses “no van a ser suplicantes” de esas empresas2,3,11. Rechazó el tratado con China. Propuso una “cuarentena” completa del ecosistema de inteligencia artificial frente al Partido Comunista Chino: expulsar a los nacionales chinos de los laboratorios, cortar el suministro de chips, interrumpir la formación de ingenieros chinos y cerrar los flujos de capital y de transferencia tecnológica3,4,13. Dijo que el Congreso actuaría con demasiada lentitud y que la respuesta debía llegar por orden ejecutiva2,13.

Randi Weingarten reclamó que los cargos electos den a la seguridad el mismo peso que a la innovación. Mencionó el acuerdo entre sindicatos de docentes y Microsoft para proteger los datos de los estudiantes1. Megan Garcia, madre de un menor muerto tras interactuar con un chatbot, pidió que la protección de la infancia ocupe el centro de las próximas elecciones1.

Los organizadores presentaron durante el acto la Pro-Human AI Coalition, que agrupa a más de cincuenta organizaciones. Su objetivo es mantener el control humano sobre la inteligencia artificial y priorizar el interés público14.

Los oradores coincidieron en el diagnóstico de riesgo y en la crítica a la concentración de poder. Discreparon sobre los instrumentos y sobre China.

4. Jacob Coxon y la crisis de legitimidad interna en los laboratorios de frontera

Jacob Coxon anunció su renuncia a Anthropic el 8 de septiembre de 2026 (9 de septiembre en hora GMT) en una serie de publicaciones en X. Tiene 27 años, es británico y había trabajado tres años en preentrenamiento, primero en OpenAI y después en Anthropic5,6,15.

Escribió: “Ninguna de las dos compañías actúa de forma responsable. Corren hacia la superinteligencia auto-mejorable y apuestan con nuestras vidas”5,6. Añadió: “Las personas que construyen inteligencia artificial creen de verdad que podría matarnos a todos antes de que termine la década. No es una estratagema de marketing”5,6,15. Dentro de los laboratorios, dijo, sus colegas hablan de “crunch time” y de “endgame”6,15.

Coxon dejó OpenAI para ir a Anthropic porque consideraba que esta última cuidaba más la seguridad. Tras cuatro meses concluyó que ninguna empresa privada puede desarrollar de forma responsable sistemas capaces de superar el rendimiento humano en un amplio abanico de tareas sin intervención gubernamental o sin una ralentización coordinada de la industria5,15. Salió dos meses antes de adquirir los derechos sobre sus acciones (vesting) y renunció a ellas, de modo que no obtuvo beneficio económico de la valoración de Anthropic15.

Evan Hubinger, responsable de Alignment Science en Anthropic, respondió en público: “Jacob tiene razón: creemos de verdad que la inteligencia artificial podría matar a todos los humanos. Yo sitúo la probabilidad por encima del 10 % en la próxima década”6,15,16. Añadió que Anthropic intenta hacerlo bien, pero aún no tiene un plan para resolver el alineamiento de la superinteligencia16.

La publicación de Coxon alcanzó decenas de millones de visualizaciones en pocas horas. Abrió un debate sobre la distancia entre el discurso público de las empresas y las valoraciones de riesgo que circulan dentro de los laboratorios6,15,16.

Cuatro días después de la renuncia, Amodei propuso “marcar el ritmo de la frontera” (pacing the frontier) de las capacidades de los modelos y ofreció a evaluadores externos un acceso similar al de los empleados. Altman y Musk respaldaron la idea20.

Los organizadores del Pro-Human Assembly habían anunciado a Coxon como posible orador. El 14 de septiembre, él y los organizadores confirmaron que no asistiría. Coxon explicó que su perfil público había crecido demasiado y que su presencia junto a Sanders y Bannon podía interpretarse mal. Prefirió mantener su propia voz1.

El caso ilustra la tensión interna de los laboratorios de frontera: investigadores de alto nivel reconocen riesgos existenciales elevados mientras la industria mantiene un ritmo acelerado por la competencia comercial y la rivalidad geopolítica.

5. Divergencias estratégicas: el eje China y las vías de regulación propuestas

Sanders y Bannon coincidieron en el diagnóstico. Discreparon en las estrategias, sobre todo respecto a China y a los instrumentos de intervención2,3,4,13.

Sanders apostó por la vía internacional. Dijo que una superinteligencia fuera de control afectaría a la humanidad entera, con independencia de que la construyan Estados Unidos o China. Pidió a Trump que negociara con Xi Jinping un tratado que estableciera una pausa en el desarrollo avanzado y una prohibición de la superinteligencia2,3,13. Anunció además legislación federal para imponer esa pausa de inmediato y prohibir de forma permanente la superinteligencia, junto con límites a la construcción de centros de datos2,13.

Bannon rechazó el tratado. Calificó la situación de “momento de Guerra Fría” y propuso una contención unilateral. Pidió “cuarentenar” todo el ecosistema de inteligencia artificial frente al Partido Comunista Chino: expulsar a los nacionales chinos de los laboratorios, cortar el suministro de chips, interrumpir la formación de ingenieros chinos y cerrar los flujos de capital y de transferencia tecnológica3,4,13. Consideró que el Congreso actuaría con demasiada lentitud y que la respuesta debía llegar por orden ejecutiva2,13.

Las dos posiciones reflejan lecturas distintas de la competición geopolítica. Sanders prioriza la coordinación internacional para evitar una carrera hacia sistemas incontrolables. Bannon prioriza la superioridad tecnológica estadounidense y la desvinculación completa del ecosistema chino.

Otros participantes del evento y actores del movimiento pro-humano han reclamado transparencia, protección de los datos de menores, responsabilidad de los directivos, evaluación previa al despliegue de sistemas de frontera y apoyo a los denunciantes internos1,11,14. Ninguna de estas medidas cuenta todavía con consenso sobre su diseño institucional ni sobre el equilibrio entre regulación federal, estatal e internacional.

La coincidencia en el rechazo a los “oligarcas” no produjo una agenda legislativa o ejecutiva común. Las diferencias sobre China y sobre el instrumento preferente (tratado o orden ejecutiva) marcan el principal punto de fricción de la coalición.

6. Implicaciones para la gobernanza de la inteligencia artificial y la política estadounidense

El Pro-Human Assembly demuestra que la percepción de riesgos existenciales y de concentración excesiva de poder puede unir a actores que suelen moverse en círculos distintos. Sanders y Bannon coincidieron en la crítica a los oligarcas y en la exigencia de control humano2,3,4. Sindicatos, grupos religiosos y organizaciones de defensa de la infancia se sumaron a esa convergencia1,8,11.

La convergencia tiene límites claros. El acuerdo en el diagnóstico no produce acuerdo en los instrumentos. Sanders prefiere un tratado internacional y una legislación federal con pausas y prohibiciones. Bannon prefiere la acción ejecutiva unilateral y la desvinculación tecnológica completa respecto a China2,3,13. Estas diferencias condicionan cualquier agenda común.

La Casa Blanca tampoco comparte la alarma. El lunes 14 de septiembre, un día antes del acto, Trump escribió en Truth Social que la idea de una inteligencia artificial que se apodera del mundo y destruye a la humanidad es un “hoax”19. El movimiento tendrá que ganar el debate en el Congreso y en la opinión pública contra la posición del presidente.

El caso de Jacob Coxon y las declaraciones de Evan Hubinger abren una crisis de legitimidad dentro de los laboratorios. Investigadores de alto nivel reconocen en público probabilidades no despreciables de escenarios catastróficos mientras la industria mantiene el ritmo5,6,15,16.

El momento político pesa. El evento tuvo lugar pocas semanas antes de las elecciones de mitad de mandato. Sindicatos, madres afectadas por daños de chatbots y líderes religiosos intentaron convertir la regulación de la inteligencia artificial en tema electoral1,4.

La Pro-Human AI Declaration y la Pro-Human AI Coalition intentan institucionalizar la corriente. Como carecen de fuerza jurídica vinculante, su eficacia depende de su capacidad para influir en las agendas legislativas, en la opinión pública y en las decisiones de los laboratorios7,11,14. Hasta la fecha de las fuentes analizadas, no han producido cambios normativos federales concretos. Sí han elevado el perfil público del debate sobre el control humano de la inteligencia artificial.

7. Perspectiva de derecho comparado: el contraste con el modelo europeo

El fenómeno estadounidense gana claridad frente al modelo europeo. El Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024 (Reglamento de Inteligencia Artificial, RIA), establece un régimen vinculante basado en una clasificación de riesgos. Prohíbe determinadas prácticas (art. 5), impone obligaciones reforzadas a los sistemas de alto riesgo (art. 6 y anexo III) y regula los modelos de IA de uso general, con un régimen específico para los que presentan riesgo sistémico (arts. 51 a 56)17.

La Pro-Human AI Declaration opera como soft law. El RIA, en cambio, impone obligaciones jurídicas directas a proveedores y responsables del despliegue: evaluación de conformidad, transparencia, supervisión humana y gestión de riesgos durante todo el ciclo de vida. El art. 14 exige que los sistemas de alto riesgo permitan una supervisión humana efectiva y, en su apartado 4, letra e), que la persona supervisora pueda intervenir en el funcionamiento del sistema o interrumpirlo mediante un botón de parada o un procedimiento similar. Esa previsión guarda afinidad conceptual con el principio Keeping Humans in Charge y con el “interruptor de apagado” (off switch) que reclaman los promotores de la Declaración11,17. Su alcance (sistemas de alto riesgo, no toda la IA avanzada) y su exigibilidad son distintos.

El quinto principio de la Declaración pide responsabilidad penal para los directivos. El RIA no tipifica esa responsabilidad. Su art. 99 remite a los Estados miembros el régimen sancionador y fija multas administrativas de hasta 35 millones de euros o el 7 % del volumen de negocios mundial anual por infracción de las prohibiciones del art. 5. Para los proveedores de modelos de uso general, el art. 101 permite a la Comisión imponer multas de hasta el 3 % o 15 millones de euros17. La responsabilidad penal, si existe, depende del Derecho de cada Estado miembro.

El caso Coxon plantea además la protección de quien alerta desde dentro. El art. 87 RIA declara aplicable la Directiva (UE) 2019/1937 a la comunicación de infracciones del Reglamento y a la protección de las personas informantes17,22. Esa protección alcanza a quien informa de infracciones del Derecho de la Unión, y solo en la medida en que el sistema afectado entre en el ámbito de aplicación del RIA. Una advertencia general sobre riesgo existencial, como la de Coxon, queda fuera de ese supuesto salvo que describa un incumplimiento concreto del Reglamento.

El Consejo de Europa adoptó el 17 de mayo de 2024 el Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho (CETS núm. 225), abierto a firma en Vilna el 5 de septiembre de 2024. Es el primer tratado internacional vinculante dedicado a la inteligencia artificial. Obliga a las Partes a garantizar que las actividades relacionadas con la IA respeten los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho. Su entrada en vigor exige cinco ratificaciones, tres de ellas de Estados miembros del Consejo de Europa (art. 30). La Unión Europea depositó su instrumento de ratificación el 15 de mayo de 202618.

El debate estadounidense documentado apenas menciona estos instrumentos. El movimiento pro-humano se articula en torno a la denuncia política de la concentración de poder y a la exigencia de pausas o prohibiciones de la superinteligencia. El modelo europeo ha optado por una regulación detallada, escalonada y de aplicación directa, sin prohibir de forma generalizada el desarrollo de sistemas avanzados. Conviene separar la lex lata, el Derecho europeo vigente, de la lex ferenda, las propuestas de Sanders y del FLI. Esa diferencia, movilización política frente a regulación institucional, marca uno de los contrastes más claros del panorama actual.

8. Conclusiones y límites del análisis

El Pro-Human Assembly del 15 de septiembre de 2026 y la Pro-Human AI Declaration que lo sustenta constituyen un episodio relevante del debate estadounidense sobre la gobernanza de la inteligencia artificial. Figuras de extremos ideológicos opuestos compartieron escenario para rechazar la concentración de poder en unas pocas empresas y para exigir control humano efectivo sobre los sistemas avanzados1,2,3.

Las fuentes permiten tres conclusiones.

Primera: existe un diagnóstico compartido sobre riesgos elevados, incluidos escenarios de pérdida de control, y sobre la insuficiencia de la gobernanza privada. Las declaraciones de Jacob Coxon y Evan Hubinger refuerzan ese diagnóstico5,6,15,16.

Segunda: la convergencia política es real y limitada. La coincidencia en el rechazo al poder oligárquico no produce una agenda común de instrumentos. Las diferencias sobre China y sobre la vía de intervención (tratado o orden ejecutiva) permanecen2,3,13.

Tercera: el movimiento ha articulado una coalición transversal y ha producido un documento de principios. Hasta la fecha de las fuentes analizadas, no ha generado cambios normativos federales vinculantes7,11,14. El contraste con el modelo europeo (regulación vinculante y tratado internacional de derechos humanos) marca los límites de un enfoque que permanece en el terreno de la movilización política y el soft law.

Para los operadores que actúan en el mercado europeo, la conclusión operativa es concreta. Los proveedores de modelos de uso general deben cumplir los arts. 51 a 56 RIA con independencia del debate estadounidense, y los equipos de cumplimiento normativo pueden tratar las iniciativas legislativas de Sanders y Casar y la actividad de la Pro-Human AI Coalition como indicadores de riesgo regulatorio a medio plazo.

Este análisis se basa en fuentes periodísticas de referencia, documentos institucionales del FLI y declaraciones públicas. No se dispone de actas internas del evento ni de documentación primaria sobre las deliberaciones de Nueva Orleans más allá de lo publicado. Tampoco existe todavía evidencia empírica sobre el impacto legislativo o electoral de la coalición. Cualquier proyección futura excedería la evidencia disponible.

El episodio muestra el potencial de las preocupaciones sobre el control de la inteligencia artificial para reconfigurar alianzas políticas. Muestra también la dificultad de convertir ese potencial en una agenda de gobernanza operativa.


Bibliografía

(1) Curi, M. (14 de septiembre de 2026). Bernie and Bannon unite for “pro-human” AI. Axios. https://www.axios.com/2026/09/14/coxon-bernie-bannon-unite-human-ai

(2) Peters, J. W., & Kang, C. (15 de septiembre de 2026, actualizado 17 de septiembre de 2026). Steve Bannon and Bernie Sanders Condemn Tech ‘Oligarchs’ and Demand A.I. Reforms. The New York Times. https://www.nytimes.com/2026/09/15/us/steve-bannon-bernie-sanders-ai.html

(3) The Guardian. (15 de septiembre de 2026). Bernie Sanders and Steve Bannon call for curbs on AI at ‘pro-human’ summit. https://www.theguardian.com/us-news/2026/sep/15/bernie-sanders-steve-bannon-ai-summit

(4) Axios. (15 de septiembre de 2026). AI alarm brings Bernie, Bannon together at D.C. summit. https://www.axios.com/2026/09/15/ai-alarm-bernie-sanders-bannon-dc-summit

(5) Ramkumar, A. (9 de septiembre de 2026). Anthropic Researcher Jacob Coxon Quits Over ‘Out-of-Control’ AI Fears. The Wall Street Journal. https://www.wsj.com/tech/ai/anthropic-researcher-quits-over-out-of-control-ai-fears-707b7628

(6) Zeff, M. (9 de septiembre de 2026). The AI Researcher Who Just Quit Anthropic Says It’s ‘Crunch Time for Humanity’. WIRED. https://www.wired.com/story/anthropic-researcher-quits-jacob-coxon-ai-fears-humanity/

(7) Future of Life Institute. (2026). The Pro-Human AI Declaration. https://futureoflife.org/pro-human-ai-declaration

(8) Future of Life Institute. (4 de marzo de 2026). “This is What it Means to be Pro-Human” Declares Broad Coalition of Conservative, Progressive, and Civil Society Groups in Statement of Shared Principles on AI. https://futureoflife.org/press-release/statement-of-shared-principles-on-ai/

(9) Pro-Human Assembly. (2026). The Pro-Human Assembly 2026. https://prohumanassembly.org/

(10) The Verge. (4 de marzo de 2026). Inside the secret meeting that led to the AI political resistance. https://www.theverge.com/ai-artificial-intelligence/888841/pro-human-ai-declaration-fli

(11) CNN. (15 de septiembre de 2026). Bernie Sanders and Steve Bannon put aside differences to sound AI alarm. https://www.cnn.com/2026/09/15/politics/sanders-bannon-ai-threat

(12) Future of Life Institute. (2017). Asilomar AI Principles. https://futureoflife.org/open-letter/ai-principles/

(13) Olorunnipa, T. (15 de septiembre de 2026). The Only Thing Capable of Uniting Bernie and Bannon. The Atlantic. https://www.theatlantic.com/politics/2026/09/steve-bannon-bernie-sanders-ai-oligarch/688642/

(14) PR Newswire. (15 de septiembre de 2026). 50+ Leading Organizations Launch Coalition for Pro-Human AI. https://www.prnewswire.com/news-releases/50-leading-organizations-launch-coalition-for-pro-human-ai-302879308.html

(15) Axios. (9-10 de septiembre de 2026). Scoop: Anthropic whistleblower gave up his equity to leave the company. https://www.axios.com/2026/09/09/anthropic-researcher-ai-warning-interview

(16) Hubinger, E. (septiembre de 2026). Declaración pública en X en respuesta a Jacob Coxon, citada de forma consistente en WIRED, The Wall Street Journal y Axios.

(17) Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial (Reglamento de Inteligencia Artificial), DO L, 2024/1689, de 12 de julio de 2024.

(18) Consejo de Europa, Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho (CETS núm. 225), adoptado el 17 de mayo de 2024 y abierto a firma en Vilna el 5 de septiembre de 2024.

(19) Tolomia, C. (16 de septiembre de 2026). Bernie Sanders and Steve Bannon call for AI restrictions at DC rally. Quartz. https://qz.com/bernie-sanders-steve-bannon-ai-restrictions-pro-human-assembly-091626

(20) Agence France-Presse. (12 de septiembre de 2026). Anthropic boss calls for AI slowdown, Altman and Musk agree. CNA. https://channelnewsasia.com/world/anthropic-boss-calls-ai-slowdown-altman-and-musk-agree-6380651

(21) Future of Life Institute. (22 de marzo de 2023). Pause Giant AI Experiments: An Open Letter. https://futureoflife.org/open-letter/pause-giant-ai-experiments/

(22) Directiva (UE) 2019/1937 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2019, relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión, DO L 305, de 26 de noviembre de 2019.