TSJA de Andalucía: la IA infla los recursos, no los mejora
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TSJA de Andalucía: la IA infla los recursos, no los mejora

·PorRicardo Scarpa

Un tribunal andaluz acaba de dejar por escrito algo que muchos despachos comentan en privado desde hace meses: un recurso de apelación redactado con ayuda de inteligencia artificial puede sonar impecable y, aun así, decir la mitad de lo que dice en el doble de páginas. La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, con sede en Granada, no se ha limitado a resolver el caso que tenía delante. Ha dedicado un fundamento jurídico completo a explicar por qué un recurso "innecesariamente largo" perjudica a quien lo firma, y los indicios que llevaron a la Sala a sospechar que la IA tuvo un papel central en su redacción.

El caso de fondo es una condena por asesinato. El tribunal del jurado declaró culpable al acusado, con tres circunstancias atenuantes (drogodependencia, confesión y reparación del daño), y la Audiencia Provincial de Cádiz impuso once años de prisión. La acusación particular recurrió en apelación, discutiendo cada una de las atenuantes y pidiendo, de forma subsidiaria, una pena mayor. La Sala desestimó los seis motivos del recurso. Y sin embargo, lo que ha hecho circular esta sentencia entre juristas es un párrafo previo al fallo penal, un párrafo que casi ningún abogado esperaba encontrar en una resolución sobre asesinato.

Un recurso que "hubiera reducido a la mitad" su extensión

Antes de analizar los seis motivos de apelación, la Sala se detiene en algo que califica de "no tan novedoso pero que requiere cierta atención": el uso de herramientas de IA en la construcción de escritos procesales. El razonamiento no es una condena genérica de la tecnología. El tribunal reconoce sin rodeos que un buen uso de la IA "contribuye a una mejora de la argumentación jurídica" y que, en alguna ocasión, sus propios magistrados han apreciado cómo afina la calidad de las alegaciones de las partes.

La advertencia va por otro lado. Según la Sala, la comodidad y la fascinación inicial que producen estas herramientas pueden dar como resultado "un texto salpicado de frases brillantes que no dicen mucho", que se aleja de la cuestión controvertida y envuelve el argumento en razonamientos de pertinencia solo aparente. La expresión que usa el tribunal, "hojarasca argumental", resume el diagnóstico completo: prosa fluida, sintaxis cuidada, y un vacío de densidad jurídica debajo.

Los indicios que detectó la Sala (sin necesidad de investigarlos)

El tribunal es explícito sobre los límites de su propia observación. Reconoce que determinar si un texto ha sido "concebido, preparado y/o redactado con IA" no es fácil, y que tampoco tiene sentido intentar demostrarlo cuando se trata de una alegación de parte, porque su uso es legítimo mientras el letrado haga suyo, sin reservas, lo que firma. Pero añade una frase que sí tiene consecuencias prácticas: hay "determinados patrones expresivos perfectamente identificables o recognoscibles como indicios de redacción por IA", y esos patrones, dice la Sala, son "muy perceptibles" en el recurso que tiene delante.

¿Qué patrones son esos? El tribunal no los enumera uno por uno. Pero sí extrae una consecuencia procesal concreta de esa percepción: justifica que la Sala no responda a cada una de las afirmaciones del recurso, "cuando la respuesta a las pretensiones de cada motivo no lo requiera, por bastar argumentos en sí mismos determinantes". Dicho de otro modo, la extensión artificial del escrito no obliga al tribunal a una respuesta igual de extensa.

La pregunta que deja abierta la sentencia

Hay algo incómodo en este razonamiento para cualquier despacho que use IA como parte habitual de su flujo de trabajo. Si un tribunal puede, sin necesidad de acreditarlo, calificar un escrito de "hojarasca" por su registro estilístico y usar esa calificación para justificar una respuesta más breve, ¿dónde queda el derecho de la parte a que se examine cada uno de sus argumentos? La Sala no responde a esa tensión de forma abstracta. Se limita a aplicarla al caso concreto, motivo por motivo, mostrando en cada uno por qué la respuesta corta bastaba en Derecho.

Lo que viene en la sentencia completa

Más allá del fundamento sobre IA, la resolución completa (ocho páginas) analiza en detalle la aplicación de las tres atenuantes discutidas: por qué el consumo de cocaína, éxtasis y alcohol en las horas previas al hecho encaja en la atenuante del artículo 21.2 CP, por qué la confesión espontánea del acusado en comisaría cumple los requisitos jurisprudenciales pese a la posterior introducción de una versión distinta en el plenario, y por qué la consignación de 176.000 euros integra la atenuante de reparación del daño aunque no cubra la indemnización total. También resuelve por qué la relación entre acusado y víctima no alcanza el estándar de la agravante de parentesco, y por qué no procede la agravante de género cuando el jurado ya descartó el motivo discriminatorio. El fundamento séptimo, sobre la determinación final de la pena dentro del grado inferior, cierra el razonamiento con una defensa detallada de la proporcionalidad de los once años impuestos.

La sentencia completa (STSJ AND 9872/2026, ponente Miguel Pasquau Liaño) está disponible para descarga al final de este artículo, con el fundamento íntegro sobre el uso de IA en escritos procesales y el análisis completo de las cinco circunstancias modificativas discutidas.

Lo que esta sentencia deja sobre la mesa

  • Un tribunal español ha razonado, por primera vez de forma tan explícita, sobre los indicios estilísticos que delatan un escrito redactado con IA.
  • La Sala no cuestiona la legitimidad del uso de estas herramientas, pero sí extrae de su mal uso una consecuencia procesal concreta: menos obligación de respuesta exhaustiva.
  • El criterio queda formulado en términos generales ("patrones expresivos... recognoscibles"), sin un estándar objetivo que permita anticipar cuándo un tribunal aplicará esta misma lógica a un escrito propio.
  • Para cualquier despacho que integre IA en su redacción, el mensaje no es dejar de usarla: es que la revisión humana final sobre densidad argumental, no solo sobre corrección formal, sigue siendo insustituible.