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Whyte Monkee v. Netflix (10th Cir. 2026): fair use documental tras Warhol

Fair use documental tras Warhol: análisis de Whyte Monkee Productions v. Netflix (10th Cir. 2026)

Abstract: El artículo analiza la sentencia del Décimo Circuito en Whyte Monkee Productions, LLC v. Netflix, Inc. (abril 2026), que confirma el uso justo de breves clips de un vídeo amateur en la serie documental Tiger King: Murder, Mayhem and Madness. Se examinan dos núcleos jurídicos: la doctrina del work made for hire (que privó al camarógrafo Timothy Sepi de la titularidad de siete vídeos) y la aplicación de los cuatro factores del fair use tras el precedente Andy Warhol Foundation v. Goldsmith (2023). El tribunal concluyó que el uso era transformativo por su propósito crítico y documental, distinto del original conmemorativo, y que la insubstancialidad cuantitativa, la naturaleza fáctica y la ausencia de mercado derivado inclinaban la balanza a favor de Netflix. El artículo extrae implicaciones prácticas para documentalistas y productoras, y señala preguntas abiertas para la evolución del fair use en la era digital.

Palabras clave: fair use, derechos de autor, documentales, trabajo por encargo (work made for hire), Andy Warhol Foundation v. Goldsmith, Tiger King, material de archivo, décimo circuito.


Introducción

El conflicto entre creadores independientes y grandes plataformas de streaming en torno a los límites del fair use ha encontrado un nuevo hito en *Whyte Monkee Productions, LLC v. Netflix, Inc.*¹ En abril de 2026, el Décimo Circuito de Apelaciones ratificó el juicio sumario a favor de Netflix, declarando que el uso de breves clips de vídeos amateur en la serie documental Tiger King: Murder, Mayhem and Madness constituye un uso justo transformativo que no vulnera los derechos de autor del camarógrafo Timothy Sepi.² La decisión, que anuló parcialmente un fallo anterior de 2024 y fue rehecha a petición de los demandados,³ representa una de las aplicaciones más importantes de la doctrina del fair use posterior a la sentencia de la Corte Suprema en Andy Warhol Foundation v. Goldsmith (2023).⁴

El caso presenta dos núcleos jurídicos diferenciados. Por un lado, los siete primeros vídeos grabados por Sepi mientras trabajaba en el parque zoológico de Joe Exotic fueron declarados obras realizadas por encargo (works made for hire) en virtud del § 201(b) de la Copyright Act.¹ El tribunal de distrito excluyó el testimonio contradictorio de Sepi de 2021 bajo la sham affidavit doctrine, y el Décimo Circuito confirmó que el argumento de apelación —que afirmaba que el alcance del empleo no cubría la cinematografía— fue presentado tardíamente y, por tanto, estaba renunciado.⁵ Por otro lado, el octavo vídeo —el funeral de Travis Maldonado, grabado tras la salida de Sepi del parque— fue objeto de un análisis detallado de los cuatro factores del fair use, resultando todos ellos favorables a los demandados.²

La relevancia de Whyte Monkee trasciende sus hechos concretos. En primer lugar, constituye el primer pronunciamiento de un tribunal de apelaciones que aplica explícitamente el test de propósito distinto, transformatividad y justificación formulado en Warhol a un documental que incorpora material de archivo sin comentar directamente la obra original.⁶ El tribunal sostuvo que el «targeting» (referencia o comentario directo a la obra fuente) no es siempre necesario si el uso secundario es significativamente transformativo y sirve a propósitos preambulares como la crítica social, la educación o la información periodística.¹ Este criterio ha sido recibido con entusiasmo por organizaciones de documentalistas —como la International Documentary Association y Film Independent, que presentaron amici curiae⁷— y con cautela por algunos profesores de derecho de autor que advierten sobre una posible erosión del derecho exclusivo a crear obras derivadas.⁸

En segundo lugar, la sentencia ofrece una guía práctica para productores y estudios sobre el uso de metraje de archivo en documentales. Factores como la insubstancialidad cuantitativa (66 segundos de un vídeo de 24 minutos), la falta de sustitución en el mercado (el documental no reemplaza al vídeo original) y la ausencia de un mercado de licencias explotado por el autor fueron determinantes para inclinar la balanza a favor del uso justo.⁹


I. Antecedentes fácticos y procesales

El litigio tiene su origen en la producción de Tiger King: Murder, Mayhem and Madness, una serie documental de siete episodios estrenada por Netflix en marzo de 2020, producida por Royal Goode Productions.¹¹ La serie, centrada en la figura de Joseph Maldonado-Passage, conocido como «Joe Exotic», y en el controvertido mundo de los criadores de grandes felinos, logró rápidamente una audiencia masiva, siendo vista por más de 34 millones de espectadores en sus primeros diez días.¹²

Entre el extenso metraje utilizado por los documentalistas se encontraban breves clips de ocho vídeos grabados por Timothy Sepi, un camarógrafo que trabajó en el Gerald Wayne Interactive Zoological Park entre marzo de 2015 y agosto de 2016.¹¹ Siete de esos vídeos fueron grabados durante su relación laboral con el Parque, mientras que el octavo —el «Travis MM Funeral Ceremony» o «Funeral Video»— fue filmado después de que Sepi pusiera fin a su empleo, como recuerdo personal del funeral de su amigo Travis Maldonado, esposo de Joe Exotic.¹³

A. Los siete primeros vídeos y la disputa sobre el work made for hire

Sepi había sido contratado inicialmente por el Parque como videógrafo y fotógrafo de los tours, con un salario semanal de 150 dólares y alojamiento gratuito en las instalaciones.¹¹ Tras un incendio que destruyó el estudio y el equipo, Sepi quedó como el único operador de cámara, continuando grabando contenidos para la serie web Joe Exotic TV.¹⁴ En 2016, Sepi declaró en una deposición que había sido contratado por y trabajado para el Parque como videógrafo y fotógrafo, y que no tenía conocimiento ni participación en la creación de la entidad Whyte Monkee Productions.¹¹ Sin embargo, en 2021, ya iniciado el litigio, Sepi cambió radicalmente su versión, afirmando que había creado Whyte Monkee Productions tras el incendio y llegando a admitir haber cometido perjurio en 2016.¹⁵

El tribunal de distrito excluyó el testimonio de 2021 bajo la sham affidavit doctrine, calificándolo como «un intento transparente de crear una cuestión de hecho falsa».¹⁶ Con ello, aplicando los factores de agencia establecidos en Community for Creative Non-Violence v. Reid, concluyó que Sepi actuaba dentro del alcance de su empleo cuando grabó los siete vídeos, por lo que eran works made for hire en propiedad del Parque.¹⁷

B. El octavo vídeo (Funeral Video) y la defensa de fair use

En cuanto al Funeral Video —de aproximadamente 24 minutos de duración—, Netflix utilizó solo 66 segundos en el episodio cinco de Tiger King, lo que representaba el 2,58% de ese episodio y el 0,35% de la serie completa.¹¹ El clip mostraba a Joe Exotic dando un discurso en el funeral, y los productores lo intercalaron con declaraciones de la madre del fallecido, Debbie Maldonado, quien criticaba la actitud «dramática» de Exotic.¹²

Sepi registró los ocho vídeos ante la Oficina de Copyright con posterioridad al estreno de Tiger King y nunca había licenciado ni explotado comercialmente ninguna de sus obras.¹¹ En septiembre de 2020, Whyte Monkee Productions y Sepi demandaron a Netflix y Royal Goode por infracción de derechos de autor.¹⁸

C. Recorrido procesal

El 27 de abril de 2022, el tribunal de distrito concedió la sentencia sumaria a los demandados.¹⁶ El Décimo Circuito conoció inicialmente del caso en 2023, publicando una decisión en 2024 que revocaba parcialmente el fallo en lo relativo al Funeral Video. Sin embargo, tras una petición de reaudición limitada presentada por Netflix y Royal Goode, el tribunal anuló su primer pronunciamiento y ordenó la presentación de alegatos complementarios sobre tres cuestiones concretas: (i) la relevancia de los principios del uso justo para el uso documental de clips cinematográficos con fines preambulares; (ii) el impacto de Warhol en el análisis del primer factor; y (iii) la necesidad de justificación independiente para el uso.¹⁹ En abril de 2026, el Décimo Circuito emitió su sentencia definitiva, confirmando íntegramente el fallo del tribunal de distrito.¹¹


II. La doctrina work made for hire y su aplicación a los siete vídeos

A. El marco jurídico: § 201(b) y el test de Community for Creative Non-Violence v. Reid

La Copyright Act de 1976 establece en su § 201(b) que, en el caso de una «obra realizada por encargo» (work made for hire), «el empleador o la persona para quien la obra fue preparada se considera el autor» a efectos de la ley de derechos de autor, salvo que las partes hayan acordado por escrito lo contrario.²⁰ La jurisprudencia consolidada distingue dos categorías: (i) obras creadas por un empleado dentro del alcance de su empleo; y (ii) obras creadas por un contratista independiente bajo ciertas circunstancias específicas siempre que exista un acuerdo escrito.²¹

En Community for Creative Non-Violence v. Reid (1989), la Corte Suprema estableció un test de factores para determinar la existencia de una relación laboral a efectos de la ley de derechos de autor: (a) el derecho del presunto empleador a controlar la manera y los medios de creación de la obra; (b) la disposición de los instrumentos y el lugar de trabajo; (c) la duración de la relación, el método de pago, el tratamiento fiscal, entre otros.²² En el caso que nos ocupa, el tribunal concluyó que Sepi era un empleado del Parque: recibía un salario semanal fijo, vivía en la propiedad, utilizaba el equipo de las instalaciones y trabajaba bajo supervisión directa.¹⁷

B. La sham affidavit doctrine y la exclusión del testimonio contradictorio

La aplicación de la sham affidavit doctrine resultó crítica. Sepi había declarado en 2016, bajo juramento, que trabajaba para el Parque como videógrafo y fotógrafo, y que no tenía conocimiento de Whyte Monkee Productions. En 2021, ofreció una declaración radicalmente opuesta, afirmando que había creado esa entidad y que los vídeos eran de su propiedad.¹⁵

El tribunal, siguiendo la doctrina establecida en Franks v. Nimmo (10th Cir. 1986), excluyó el testimonio de 2021 por considerarlo un intento «transparente» de crear una cuestión de hecho simulada.²³ La sham affidavit doctrine permite a los tribunales ignorar declaraciones juradas posteriores que contradigan sin justificación razonable un testimonio previo, cuando el único propósito aparente es evitar la sentencia sumaria.

C. El waiver del nuevo argumento en apelación

En su recurso ante el Décimo Circuito, los apelantes intentaron sostener —por primera vez— que «el alcance del empleo de Sepi como videógrafo de tours no se extendía a la cinematografía y edición realizadas fuera del horario laboral ni fuera de las instalaciones del Parque».²⁴ El Décimo Circuito declaró este argumento inadmisible por waiver: un apelante no puede plantear por primera vez en apelación una teoría que no fue presentada ante el tribunal de distrito, salvo que argumente la existencia de un plain error.²⁵ Los apelantes ni siquiera invocaron el plain error, y la nueva teoría era «incompatible» con la presentada en la instancia inferior.¹¹

D. Análisis crítico: implicaciones para creadores audiovisuales

La aplicación del work made for hire en el contexto de creadores audiovisuales presenta especial complejidad cuando las líneas entre empleo formal y trabajo autónomo creativo son difusas. El caso ilustra varios riesgos para los creadores: (i) la presunción legal de que las obras creadas en el contexto de una relación laboral pertenecen al empleador; (ii) la imposibilidad de rectificar testimonios contradictorios bajo juramento; y (iii) la necesidad de establecer acuerdos escritos claros sobre la titularidad cuando se realizan obras fuera de las horas de trabajo pero con medios del empleador.²⁶


III. El fair use del Funeral Video tras Andy Warhol Foundation v. Goldsmith

La doctrina del fair use, codificada en el § 107 de la Copyright Act, permite la utilización no autorizada de material protegido cuando concurren determinadas finalidades dignas de protección —crítica, comentario, información periodística, enseñanza, investigación— y cuando la utilización, valorada en su conjunto, no perjudica desproporcionadamente los intereses del titular.²⁸ La sección establece cuatro factores no exhaustivos que deben sopesarse conjuntamente.²⁹

A. El primer factor: finalidad y carácter del uso

i. El estándar post-Warhol: más allá de la mera adición de nuevo significado

Antes de Warhol, numerosos tribunales habían interpretado que cualquier uso que añadiera «nuevo significado o mensaje» a la obra original era transformativo y merecedor de una presunción favorable en el primer factor.³¹ La Corte Suprema corrigió esta deriva en Warhol, señalando que el test de transformatividad no podía ser tan amplio porque vaciaría de contenido el derecho exclusivo del autor a crear obras derivadas.⁴ El criterio correcto es si el uso secundario tiene un «propósito o carácter diferente» del original, y si esa diferencia es de entidad suficiente como para no sustituir al original en sus mercados habituales.

El Décimo Circuito concluyó que el uso del Funeral Video era significativamente transformativo: el vídeo original fue creado como un «recuerdo» personal, mientras que Netflix lo insertó en un documental que criticaba la megalomanía de Joe Exotic, su teatralidad incluso en momentos trágicos, y el controvertido entorno de los criadores de grandes felinos.³⁰ La serie superpuso declaraciones de la madre del fallecido —«Tiene que hacer dramas, ya sabes, drama» y «Incluso estaba actuando allí»—, transformando el material desde una función conmemorativa a una función de comentario social y crítica.

ii. La cuestión del targeting: ¿es necesario comentar la obra original?

Uno de los argumentos principales de los apelantes era que, conforme a Warhol, el uso justo solo puede prosperar cuando el usuario «apunta» (targets) específicamente a la obra original para comentarla o criticarla.³² El Décimo Circuito rechazó esta lectura restrictiva: la propia Corte Suprema había señalado que «el targeting no es siempre necesario».³³ En el caso de los documentales, el uso de material de archivo suele tener un propósito preambular —educar, informar, criticar fenómenos sociales— que no exige comentar explícitamente la obra fuente.³⁰ Lo relevante es que el uso tenga un propósito objetivamente distinto, no que dirija su crítica a la obra original.⁶

iii. La «justificación» en sentido amplio frente al sentido estricto

Siguiendo la metodología de Warhol, el tribunal distinguió entre dos formas de justificación del uso.⁴ En un sentido amplio, un uso está justificado cuando su finalidad distinta promueve los objetivos constitucionales del derecho de autor sin sustituir al original —precisamente el caso de Tiger King—. En un sentido estricto, la justificación puede requerir que la copia sea «razonablemente necesaria» para lograr la nueva finalidad, como ocurre con la parodia. El tribunal subrayó que la justificación en sentido estricto es «particularmente relevante» cuando los propósitos son iguales o similares, pero no cuando son marcadamente distintos.³⁰

iv. La comercialidad del uso y su ponderación con la transformatividad

Netflix es una plataforma de streaming de pago y Tiger King fue un éxito comercial masivo. No obstante, el tribunal recordó la doctrina de Campbell v. Acuff-Rose Music, Inc.: «cuanto más transformativa es la nueva obra, menor es la significación de otros factores, como el comercialismo».²⁹ Además, la explotación comercial relevante no era la de la serie en su conjunto, sino la del propio clip del funeral, que constituía una parte ínfima (0,35%) de la serie.³⁰

B. El segundo factor: la naturaleza de la obra protegida

El segundo factor atiende a las características intrínsecas de la obra original, distinguiendo entre obras creativas (mayor protección) y obras fácticas (menor protección).³⁷ Los apelantes sostenían que el vídeo funeral era una obra «artística y expresiva», no un mero registro factual, y que no había sido «publicado» en el sentido técnico del § 101 porque subirlo a YouTube constituía una mera «actuación pública».³²

El Décimo Circuito rechazó ambos argumentos. El vídeo era esencialmente un registro documental de un evento real —un funeral— sin elementos de guion, actuación fingida o efectos especiales.³⁰ Aunque el operador realizó ciertas elecciones estéticas, el contenido central era fáctico: quién habló, qué dijo, cómo reaccionaron los asistentes. En cuanto a la publicación, el tribunal adoptó un enfoque teleológico: la razón por la que la ley protege más intensamente las obras inéditas es para preservar el «derecho del autor a controlar la primera aparición pública de su expresión», y Sepi ya había ejercido ese derecho al difundir el vídeo en YouTube antes de que Netflix lo utilizara.³⁸ ³⁹

C. El tercer factor: cantidad y sustancialidad de la porción utilizada

El tercer factor requiere considerar no solo «la cantidad de los materiales utilizados», sino también «su calidad e importancia».²⁹ Los demandados utilizaron solo 66 segundos de un vídeo de 24 minutos (aproximadamente el 4,6% de la duración total).⁴¹ El tribunal analizó tanto la dimensión cuantitativa como la cualitativa: aunque los clips mostraban algunos de los momentos más «inusuales» del funeral, el tribunal observó que las declaraciones de la madre del fallecido eran igualmente significativas para cualquier persona interesada en el evento.³⁰

La clave, siguiendo Kelly v. Arriba Soft Corp., era si Defendants habían copiado «solo lo necesario» para su propósito transformativo.⁴² Para comentar la megalomanía de Joe Exotic y su teatralidad en el funeral, la selección de esos 66 segundos era razonablemente necesaria. El tercer factor también favoreció a los demandados.

D. El cuarto factor: efecto sobre el mercado potencial

El cuarto factor es el «efecto del uso sobre el mercado potencial o el valor de la obra protegida», debiendo considerar tanto el mercado primario como el de obras derivadas.⁴⁴ El tribunal declaró el cuarto factor favorable a los demandados por cuatro razones convergentes:

  1. Ausencia de sustitución directa: Los apelantes no impugnaron la conclusión del tribunal de distrito de que Tiger King no es un sustituto del Funeral Video original. Nadie vería el episodio de Netflix como reemplazo del funeral grabado íntegramente.⁴⁵

  2. Ausencia de mercados derivados identificados: Los apelantes se limitaron a especular con que, dado que «Joe Exotic es contenido de oro», debía existir algún mercado derivado, sin identificar ninguno concreto y protegible.⁴⁶ El tribunal subrayó que el demandado no tiene la carga de refutar mercados hipotéticos que el demandante no ha llegado a identificar.

  3. Transformatividad significativa como atenuante del daño: Cuanto más transformativo es el uso secundario, menor es la probabilidad de que sustituya a la obra original o a sus derivadas.⁴⁸

  4. Conducta del propio autor: Sepi admitió que nunca había licenciado ni intentado licenciar el Funeral Video. La ausencia de un historial de explotación o de planes para explotar el mercado en cuestión pesa en contra de la alegación de daño al mercado.⁴⁷

E. Valoración conjunta

Tras analizar los cuatro factores, el tribunal los sopesó en conjunto conforme exige la jurisprudencia. El resultado fue inequívoco: los cuatro factores apuntaban en la misma dirección, hacia el uso justo.⁵⁰ El tribunal concluyó que Defendants podían haberse beneficiado del resultado de Warhol incluso si solo uno o dos factores hubieran favorecido a los demandados con suficiente intensidad, pero que en el caso la balanza era tan clara que no quedaba margen para la duda razonable.⁵¹


IV. Implicaciones prácticas para documentalistas y creadores de contenido

A. El factor más importante: transformatividad y propósito distinto

La sentencia confirma que el primer factor —transformatividad y propósito distinto— sigue siendo el eje central del fair use para documentales. La clave no es «añadir nuevo significado» a la obra original (lo que sería demasiado fácil), sino demostrar que el uso secundario tiene un propósito objetivamente diferente y no sustituye al original en sus mercados habituales.⁵²

B. La cantidad importa (aunque no es lo único)

Usar solo los clips estrictamente necesarios para el propósito documental refuerza los argumentos de fair use. En este caso, 66 segundos de un vídeo de 24 minutos fue suficientemente insubstancial para que el tribunal pudiera concluir que el uso era proporcional al fin perseguido.⁴³

C. El mercado: documentar la ausencia de daño o la falta de explotación

Si el titular del copyright no ha explotado ni tiene planes de explotar el mercado relevante (licencias a documentales, derivados similares), ese hecho debe constar en el expediente. La ausencia de planes de explotación debilita el argumento de daño al mercado.⁴⁵

D. La importancia de la naturaleza fáctica y la publicación previa

Los documentales que usan footage de eventos reales (noticias, ceremonias, hechos históricos) tienen ventaja bajo el segundo factor frente a los que usan obras de ficción de alta creatividad. Asimismo, el hecho de que la obra original haya sido publicada previamente (como ocurrió con el Funeral Video al ser emitido en YouTube) elimina la protección reforzada de las obras inéditas.³⁸

E. La comercialidad: un factor secundario cuando la transformatividad es alta

El hecho de que Netflix sea una plataforma comercial con ingresos millonarios no fue determinante. Lo relevante no es la comercialidad de la obra secundaria en su conjunto, sino en qué medida el clip específico en cuestión constituye el motor del beneficio comercial —algo difícilmente argumentable cuando ese clip representa el 0,35% de la serie.³⁰

F. Recomendaciones prácticas para la industria

SituaciónRecomendación
Uso de clips de eventos reales (funerales, manifestaciones, ruedas de prensa)Fuerte argumento de fair use si se usa solo lo necesario para el propósito documental
Uso de obras de ficción o músicaMayor riesgo; evaluar targeting y proporción
Material aún inédito y no difundidoAlto riesgo bajo el segundo factor
Autor con historial activo de licencias en el segmento documentalEvaluar cuidadosamente el cuarto factor
Duración del clip < 5% de la obra originalArgumento cuantitativo favorable, reforzado si tampoco es la «esencia» de la obra

G. Limitaciones y riesgos persistentes

La sentencia no es una carta blanca para los documentalistas. El tribunal subrayó que no existe ninguna categoría de fair use «presumptivamente» favorable para los documentales: la etiqueta «documental» no exime del análisis caso a caso.³⁰ El caso Elvis Presley Enterprises v. Passport Video sigue siendo un recordatorio de que los clips demasiado largos o usados principalmente por su valor de entretenimiento —en lugar de como evidencia histórica— pueden no superar el test.⁵³


V. Conclusión

A. Síntesis de hallazgos

Whyte Monkee Productions v. Netflix (10th Cir. 2026) resuelve satisfactoriamente la principal incógnita dejada por Warhol para la industria documental: ¿puede un documental invocar el fair use sin comentar directamente la obra fuente? La respuesta del Décimo Circuito es afirmativa, con condiciones: el uso debe ser significativamente transformativo (no meramente diferente), debe servir a propósitos preambulares reconocidos por la ley (crítica social, educación, información), debe ser cuantitativamente insubstancial en relación con la obra original, y no debe amenazar los mercados en los que el autor ejerce o plausiblemente ejercería sus derechos exclusivos.

La sentencia también resuelve la cuestión del targeting: la necesidad de «apuntar» a la obra original es un mecanismo de justificación útil cuando los propósitos del uso secundario y el original son similares, pero no es un requisito absoluto cuando la finalidad del documental es claramente distinta de la del material de archivo que incorpora.

B. Preguntas abiertas para futura investigación

  1. Divergencia de circuitos: ¿Aplicarán los otros circuitos (especialmente el Segundo y el Noveno, con intensa actividad en casos de entretenimiento) el mismo criterio flexible sobre el targeting, o exigirán un comentario más directo a la obra fuente?

  2. Inteligencia artificial y material de archivo: ¿Cómo se aplicará el estándar de Whyte Monkee cuando el «uso» de una obra protegida sea realizado por una IA generativa entrenada con miles de vídeos, en lugar de por un documentalista humano que selecciona manualmente 66 segundos? La cuestión de la transformatividad en contextos de machine learning ya está siendo litigada, y Whyte Monkee puede servir como precedente analógico.⁵⁴

  3. Licencias Creative Commons y fair use: Si el autor de una obra original la ha publicado bajo una licencia CC BY-NC (solo usos no comerciales), ¿puede un documental comercial como Tiger King invocar el fair use para eludir esa restricción? La relación entre las licencias voluntarias y la defensa legal del fair use es un terreno casi inexplorado que el Décimo Circuito no tuvo oportunidad de abordar.


Bibliografía

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  2. Whyte Monkee Productions, LLC v. Netflix, Inc. (Justia Law, 2026).
  3. Petición de Reaudición de Netflix y Royal Goode Productions, No. 22-6086 (10th Cir. 2024).
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  16. Sentencia del Tribunal de Distrito, supra nota 12, at 12-15.
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  18. Whyte Monkee (Justia 2026), supra nota 2.
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  54. Véase, en general, los debates emergentes sobre inteligencia artificial y copyright, así como la posible divergencia entre circuitos.

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